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MNG Sinergia Comercial | México, D.F.
 

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Relación con el Cliente

Muchos vendedores tienen la creencia de que es inapropiado pedir referidos a los clientes antes de haber obtenido los resultados prometidos a través de la adquisición de sus productos o servicios. Creen que si logran llegar a los objetivos… y si lo hacen de manera excepcional, los clientes estarán dispuestos a referirlos a otras personas.

A pesar de que este argumento tiene algo de lógica, es una estrategia “post-resultados”. Es decir, la solicitud de referidos se realiza después de que se cerró la venta, se entregaron los productos, se implementaron los servicios, y se alcanzaron los resultados, lo cual puede llevarte semanas, meses, o incluso años. Además, del hecho de basarte en los resultados del producto o servicio para justificar la solicitud, se demerita el valor del vendedor respecto a haber creado una relación basada en la confianza.

Durante mis sesiones de entrenamiento en ventas surgen muchas preguntas de los participantes. Casi todas son del tipo de… “¿Cómo le hago para (convencer/persuadir/influir) al prospecto para que (haga algo)?” Aquí tenemos algunos ejemplos:


• ¿Cómo le hago para que los prospectos me regresen las llamadas?
• ¿Cómo le hago para que los prospectos me den una cita cuando les ofrezco algo que necesitan?
• ¿Cómo le hago para que los prospectos tomen decisiones y no me digan que “Tienen que Pensarlo”?

A pesar que de que son deseos válidos, el enfoque de la pregunta está equivocado. Lo que esas preguntas en realidad quieren indagar es, “¿Cómo puedo manipular al prospecto para que haga algo, o “persuadirlos” a hacer alguna acción?” Los resultados que buscamos deberían surgir de forma natural (sin forzarlos) y como consecuencia de la interacción entre un prospecto y un vendedor.

Cuando alguien te entrega una tarjeta de presentación y te dice "debes llamar a esta persona", no se trata de una referencia. Sin más información, es más como si te estuvieran dando una llamada en frío.

Las llamadas en frío están muy abajo en la lista de actividades de prospección favoritas para la mayoría de los vendedores, y algunas veces esa frustración puede extenderse a los referidos. Tu objetivo debe ser convertir ese referido tibio en una presentación significativa.

Paso cerca del 80% de mi tiempo trabajando con vendedores profesionales para perfeccionar su capacidad de estructurar las preguntas que deben plantear. Todos entienden la importancia de hacer preguntas, pero necesitan ayuda para desarrollar sus propias preguntas.

Los vendedores a menudo disfrutan el ejercicio de descifrar qué preguntas descubren las razones por las que el prospecto debería hacer negocios con ellos. Todos debemos hacer preguntas a los clientes sobre el presupuesto, el proceso de toma de decisiones y cuáles deberían ser los próximos pasos. Incluso la construcción de relaciones se efectúa mejor haciendo preguntas.

Todos los vendedores tienen un comercial de 30 segundos (a.k. pitch, guión, etc.). Y ese es el problema. Idealmente, un comercial de 30 segundos nos permite conversar con un tomador de decisiones, generalmente un ejecutivo. Sin embargo, a veces debemos recitar nuestro comercial de 30 segundos a alguien que no toma decisiones, por lo general un empleado de primera línea que probablemente se convierta en nuestro contacto principal si generamos un negocio con el prospecto.

Reconoces un buen servicio al cliente cuando lo recibes. Es difícil de explicar cuando no es tan bueno, y es fácil reconocer cuando una persona de servicio al cliente ha ido más allá, para asegurarse de que estés satisfecho.

Déjenme mencionar algo sobre los niños que viven preguntando "¿Por qué?" a todo. Cuando preguntan y respondes, y preguntan "¿Por qué?" nuevamente, significa que no tienen la respuesta completa a su pregunta. Continuarán preguntando hasta que entiendan todo el concepto o hasta que el adulto se sienta frustrado. En los negocios, preguntar "¿Por qué?" cinco veces puede producir los mismos resultados, obtener la respuesta completa.

Nada dura para siempre, ¿cierto? Si bien puede parecer pesimista, tener un plan para lidiar con la partida de un cliente es un buen consejo cuando se trata de mantener negocios y clientes. Invertimos tanto tiempo construyendo relaciones sólidas y de confianza con los clientes que puede ser un gran golpe cuando las noticias llegan y tu cliente anuncia que están dejando su posición actual.

Nos guste o no, los tiempos han cambiado y la utilidad del buzón de voz está en debate. Con el correo electrónico, los mensajes de texto y el identificador de llamadas, a algunas personas les resulta irritante ver que tienen una luz roja parpadeante o una notificación que les avisa que revisen su buzón de voz. Y como profesionales de ventas, lo último que intentamos hacer es molestar a un cliente potencial o actual. Sobre todo, recomiendo intentar establecer una llamada si es posible. (Por supuesto, cara a cara es lo mejor, pero no siempre es una opción en nuestro negocio).

En una conocida empresa inmobiliaria, 24 de sus asesores contactan 100 posibles clientes al mes. Durante una sesión de prospección para este grupo, hice una pequeña encuesta. Les pedí que se pusieran de pie los que hayan obtenido uno o más referidos en los últimos 30 días. Casi todos se pusieron de pie...

Un error que cometen demasiados vendedores es no mantener el contacto con clientes anteriores. No es raro que los clientes anteriores lleguen a un punto en el que necesiten tu producto o servicio de nuevo, pero también puede que no recuerden como contactarte. Es más probable que tengan a mano la información de tus competidores. (Tus competidores siguen llamando a tu cliente aunque no los necesite).